domingo, 12 de febrero de 2017

¿Consumes/produces Sue, Stu o Anti-Sue?



Todo inicia cuando quieres ser perfecto...




Son talentosas, atentas, extravagantes, de alto estatus, despiertan pasiones y son... básicamente inmortales con chorromil de habilidades que a una persona normal le tomaría años perfeccionar y ellas lo harán casi al espontáneo. Bueno, quizás exagero un poco, pero algo así va a la cosa. Honestamente, no sé si los fandom las odien o las amen (quizá ambas cosas), pero de que se habla de ellas (y ellos), se habla.

Su origen proviene de una parodia de Star Trek, una revista (Fanzine Menagerie #2) hecha por Paula Smith y de la que en su contenido se habla sobre una adolescente llamada Mary Sue, una teniente joven de 15 años. Al parecer la inclusión de éste personaje en la parodia venía por el sueño de una muchacha que por mucho tiempo quiso aparecer en unos de los capítulos de la serie original. A partir de ahí, ya te imaginarás porque ahora se usa el nombre.

Ahora bien, mi intención no es tanto el dar vuelta sobre las Mary Sue, Anti-Sue o Gary Stu. Lo cierto es que páginas que tratan sobre el tema ya son muchos y hacer otra entrada con esa misma intención me parece algo que no saca mucho provecho informativo. Estoy más interesada en dar un análisis sobre el motivo de su alta proliferación en éstos días por los pasajes del hipertexto, me refiero a sus autores y lectores (tantos los que las aman como las que los odian).

Antes que inicie la carnicería, aclaro que mi entendimiento de éste concepto (Mary Sue) existe y es explicado dentro del Fandom, porque precisamente de ahí nació. Pueden encontrarse similitudes entre una Mary Sue y un personaje mal construido en la literatura, pero su contexto es completamente diferente.


sábado, 17 de octubre de 2015

Reporte de daños...



¿Qué ha sido de mí en estos meses?


Además del Manifiesto Fujoshi no me he dedicado a subir nada más, y no es tanto porque no haya tenido ideas o tomas que tratar, ya que de hecho tengo dos entradas en proceso pero inacabados (tengo un bloqueo sobre como proseguir con el tema). Es probable que eso importe poco a quien pase ocasionalmente por ésta página, pero dado que no quiero ser tan desconsiderada para quien si le importe (si es que hay) mencionaré alguno de los motivos por los que me he ausentado en lo que va ya la mitad del año. Empecemos:

lunes, 31 de agosto de 2015

Manifiesto de la Vitupera Fujoshi

El Manifiesto de una Fujoshi Crítica




No es novedad que yo misma me declare fujoshi o una fanática de la homoerótica masculina japonesa (y si no lo sabías, pues será porque sabes poco de mí). Como consumidora de éste tipo de productos por tantos años, simplemente terminé por volverme más selectiva con lo que leía, porque repentinamente los temas de romances escolares se reproducían como conejos, los chicos pasivos con cara y cuerpo de niña dañaban mis marimachos ojos, los personajes de diferentes autoras mantenían un mismo patrón de conducta (estereotipándose en el proceso) y el único componente importante en todos los mangas era (y es) el sexo. Con lo último dicho es ya una aclaración sobradamente obvia, puesto que el yaoi como tal nació de las antologías o doujinshis sin argumento ni psicología de personajes, su único objetivo eran las relaciones sexuales entre personajes masculinos reconocidos del Shounen o Shoujo. Lo crudo y duro, por ello mismo las palabras "YAma-nashi" "Oshi-nashi" e "Imi-nashi" (Sin clímax, sin conclusión, sin sentido) se abrevian como YAOI. [No quiero extenderme con clases de educación, para otras dudas está wikipedia: es.wikipedia.org/wiki/Yaoi ]

Con ésto aclaro que, aunque somos muchos quienes leemos éste tipo de mangas, lo cierto es que no todos damos primer salto por la portada con vagas señales de sexo gay para devorarlo (Aunque yo sí hacía eso de quinceañera, jajaja), sino que repentinamente a uno se le ocurre leer la reseña, calificar si el dibujo entra dentro de su gusto personal e incluso si la personalidad de los protagonistas le parece convincente o atractiva.

En los últimos años mi estado como lectora de mangas ha sido menos constante en cantidad y frecuencia, no tanto por falta de interés sino por percatarme de que las historias parecen perder su propio encanto, y no es tanto que lo pierdan sino que mi perspectiva sencillamente ha cambiado. Ahora ya no puedo leer mangas sin cuestionar todo lo que lo compone, desde el dibujo hasta la coherencia argumental o que repentinamente me pregunte el porque tal personaje dijo ésto en tal situación si anteriormente dijo otra. Tal vez esto para otro camarada fujoshi/fudanshi, que prefiera entregarse a la historia de un amor "platónico" entre hombres, mi situación le parezca incómoda o desagradable, pero no es que yo lo sienta así realmente, sino que en realidad aprendí a disfrutar de observar y analizar lo que leía. Por más que haya leído shoujos o shounen, el yaoi o Boys Love sigue siendo mi preferido para leer.

sábado, 21 de febrero de 2015

GplAdE: Graznido #3


Dado que el ejercicio #3 y #4 conforman parte de lo mismo, he decidido poner ambos en ésta entrada. Las indicaciones son sencillas, así que en realidad si me tarde fue por pereza propia.

Otaku Town Febrero♥: Rensou no Aria

[Ésta entrada forma parte de las actividades que estoy realizando dentro del Club Otaku Town. No me hago responsable de los efectos colaterales y perceptuales puedan provocar en consumidores pasivos]


Como parte de la actividad de éste mes, también tenemos designado la reseña de un manga shoujo. Antes que nada quiero aclarar que intentaré no dar spoilers del manga, al menos no de manera explícita, pero también tomen en cuenta que soy un personaje cínico, así que esperar una buena opinión sería como pedirle al gobierno de E.U. que pare las guerras que patrocina y disuelva la OTAN.

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